jueves, 21 de agosto de 2014

En un barrio de Caracas

Hoy es 21 de agosto, cumple un año más de vida una de mis tías. Eran las cuatro de la tarde y estaba reunida toda la familia celebrando, en un barrio de Catia, donde vive la cumpleañera. Entre cerveza y cerveza, agobiado por el calor, se me ocurre asomarme por la ventana del apartamento donde estábamos, para llevar un poco de aire. De repente, aparecen tres motos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), se bajan los parrilleros de cada una de las motos, sacan la pistola y entran a un callejón.

Después de siete minutos, quizás un poco más, salen los tres policías sudados y con las pistolas guardadas. Observo la mano de uno de los funcionarios y llevaba unas bolsas de plástico pequeñas, no menos de 20, con algo adentro de ellas, nunca supe de qué se trataba con exactitud, supuse que era droga pues es bien sabido por todo el barrio que en ese callejón comercian con drogas. No sé qué hicieron con las bolsas, después de dos minutos no las vi más, pero algo querían esos policías porque se quedaron ahí por más tiempo. Al cabo de veinte o treinta minutos, tenían detenidos un carro y dos motocicletas. En una de las motos iba un hombre joven, de unos veinte o ventidos años de edad, este hombre estuvo hablando con los funcionarios aproximadamente por treinta minutos.

Del callejón ya mencionado, salieron dos mujeres: una señora de tercera edad y una joven de aproximadamente veinte años, estas mujeres empezaron a hablar con los policías porque se querían llevar al muchacho y las mujeres querían impedirlo. Al cabo de diez minutos de discusión, uno de los funcionarios le dice al joven que arranque en su moto, que ellos lo seguirían. Sale el joven en su moto y la primera moto policial sale detrás de él, mientras que las otras dos se quedaron. Uno de los policías empieza a reír mientras habla con las mujeres. Posteriormente, se montaron en su moto todos los funcionarios y proceden a irse cuando de pronto, las féminas enfurecidas agarraron tres botellas y las lanzaron en contra de los policías, impactando dos en el suelo y una en la parrilla de una de las motos. Los funcionarios que iban en las motos sólo observaron, no hubo ninguna reacción.


Después de observar este hecho me pregunto, ¿por qué se llevaron al conductor de la moto y no al que le encontraron la droga? ¿por qué el dueño de la droga encontrada nunca apareció? Y la más importante: si no hay propietario de la droga ¿qué hará la policía con ella? Este tipo de cosas son las que pasan en un barrio de Caracas.


Cortesía de Caracas Shots
Daniel González
Estudiante de Comunicación Social. Universidad Monteávila.