Hoy escuché una historia, lamentablemente no tenía final feliz. Se trata de una noticia que me dejó atónito y me hizo perder, un poco más, mi capacidad de asombro ante los hechos de violencia que veo en mi país.
Se trata de la historia de un señor que buscaba vender su carro marca Chevrolet, modelo Aveo 4 puertas. Por increíble que parezca, en mi país todavía se puede vender un carro, es decir, todavía consigues quién lo compre. Este señor no fue la excepción, consiguió quien le comprase el carro al precio que pedía. Sin embargo, a los días de vender el carro secuestran a su hermano, se dice que funcionarios del CICPC entraron en casa de su hermano como si de un operativo se tratase: con armas largas, chalecos antibalas y toda esa parafernalia.
Según cuenta la nota, los secuestradores inmediatamente contactaron al vendedor del Aveo y qué creen, le pidieron, justamente, el dinero que le dieron por el vehículo. ¿Será que el comprador pasó el dato a los CICPC corruptos? ó ¿Será que el comprador formaba parte del grupo de secuestradores? Eso nadie lo sabe y teniendo en cuenta la impunidad que se vive en este país, nadie nunca lo sabrá. Sin embargo, el vendedor del vehículo pagó por su hermano y de igual manera lo encontraron sin vida en un barranco. Ya no te puedes fiar, ni siquiera, de quien te va a comprar un carro. Se supone que lo compra porque lo necesita. Pues no, lo que necesita, a parte del carro, es el dinero que te dio por él.
Quizás sea este el nacimiento de un nuevo modus operandi: "el modo Kamikaze". Consiste en ser completamente suicida, no cabe la posibilidad de dejar a la víctima salir ilesa; lo robas, o lo matas, o te matan, o te agarra la policía, bajo ningún concepto puede la víctima quedar con sus pertenencias e ilesa del asalto y/o secuestro. Es triste, pero es así y con todo los problemas económicos que atravesamos puede que hallen otros más efectivos, como los que utilizan los funcionarios del gobierno, que su modo de operar sí que es efectivo.
Al personal del CICPC: no investiguen esta muerte, ya yo les di el modus operandi de sus funcionarios y de otros muchos delincuentes que, día a día, azotan al venezolano. Mejor investiguen el origen de esta nueva forma de delinquir quizás consigan otra más efectiva en el intento.
Daniel González
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