martes, 23 de septiembre de 2014

Las tres Marías.

Ya no es Chikungunya, ahora es "Chiquinguya" como le llamó el presidente Nicolás Maduro el día de ayer donde afirmó: "... sólo está autorizado por la ley a declarar, valga la expresión, a las autoridades sanitarias del país, como en cualquier país del mundo. Vaya usted que en Estados Unidos un medio de comunicación o una persona salga y diga que hay una enfermedad extraña en el hospital de Nueva York, para que ustedes vean cómo le meten cadena perpetua si no silla eléctrica para que cree una alarma de estas. O que salga el Presidente de Conindustria de los Estados Unidos a decir: no, la mitad de los trabajadores de las industrias estadounidenses tienen Chiquinguya...". Ahora bien, el pasado 11 de septiembre, Ángel Sarmiento, Presidente del Colegio de Médicos del estado Aragua, denunció la presencia de una enfermedad desconocida en el Hospital Central de Maracay, la cual acabó con la vida de ocho personas, poco después Sarmiento fue acusado de ser fascista y golpista.

Hasta aquí estamos claros, hasta aquí entendemos. Pues bien, si según el señor Maduro los únicos autorizados a declarar y/o poner en alerta sobre algún caso de este tipo son las autoridades sanitarias del país ¿Por qué, días después de que el doctor Sarmiento denuncia la enfermedad, se le acusa de ser parte de "un plan macabro de la ultraderecha fascista" y es esperado por el Consejo Legislativo del estado Aragua para ser interpelado? Siendo él, el presidente del Colegio de Médicos de este estado. Es decir ¿No es suficiente ser el presidente de dicho ente para denunciar tal cosa? Ah no, es que seguramente Sarmiento debía callar o quizás como el Colegio de Médicos no recibe presupuesto nacional su denuncia no es aceptada como válida por el Ejecutivo.

Por otra parte, el Presidente de Conindustria, Eduardo Garmendia fue detenido por 12 horas el pasado domingo de manera arbitraria para declarar. Ahora bien, es mucha la casualidad y despierta cierta suspicacia que detienen al señor Garmendia justo después de decir que en las industrias venezolanas hay ausentismo laboral causado por el Chikungunya. Es decir, lleva a pensar que su detención fue debido a sus declaraciones.

Pues bien, éste es el panorama: no se consigue Atamel o en su defecto Acetaminofén, tampoco Paracetamol y oficalmente hay sólo 139 casos confirmados de Chikungunya en el país, cómo es posible que  haya esa cantidad de infectados con el virus si cada uno de nosotros conocemos al menos 3 personas infectadas, es algo que no se puede creer ni aunque se intente. Puedo, de todo lo antes expuesto, destacar tres cosas las cual llamaré "las tres Marías": "lo cierto", "lo sorprendente" y "lo triste". Lo cierto es que el gobierno quiere tapar el sol con un dedo y cada vez lo hacen peor, cada vez usan peores tácticas para ocultar lo que está a la vista de todos y cada uno de los venezolanos. Lo sorprendente es que hay gente que, aún teniendo Chikungunya y sin conseguir Atamel, los siga apoyando y lo triste es que la única salida visible, clara, rápida y posible -para algunos- sea la puerta de embarque del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía y que debido a que no hay otra, se esté perdiendo tanto talento.

Fuentes:

El Nacional
Editorial César Miguel
El Carabobeño



Ángel Sarmiento. Imagen extraída de LaPatilla.com


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