lunes, 21 de abril de 2014

El país al revés

Hoy en horas de la tarde en la Av. Rómulo Gallegos de Los Dos Caminos, en Caracas, pasamos -unos compañeros, junto a una representante- por una alcabala de la policía del municipio Sucre, uno de los oficiales nos ordena bajar los vidrios, nosotros los bajamos y éste ordena a la conductora del carro a orillarse a su derecha, cuando la señora se detiene, le da las buenas tardes a otro oficial y le pregunta que por qué nos está deteniendo diciendo: "dígame ¿pasa algo? Ellos son estudiantes", el policía sin ni siquiera pedir la documentación respectiva le contesta: "por eso la detengo, debido a la situación del país, deben bajarse del carro y abrir los bolsos de cada uno", todos nos bajamos, abrimos nuestros bolsos y el oficial manda a abrir la maleta, la conductora -quien también se bajó del carro al ver la absurda razón del policía- la abre y le dice: "tengo puros productos de Stanhome ¿quieres uno?", el oficial le responde de la manera más sarcástica posible: "la felicito señora, es usted muy colaboradora, pueden retirarse".

Con esta experiencia cabe preguntarnos: ¿ser estudiante es un delito? ¿por qué no detienen a aquellos que de verdad lo merecen? ¿por qué el oficial no pidió nunca documentación y sólo revisó los bolsos? Tal parece que sí, ser estudiante a partir de ahora -o quizá del 12F- es un delito. Sin embargo, a pesar de que esa afirmación puede ser un poco comprometedora igual la hago con toda la responsabilidad, no sabemos los porqués de las preguntas que hemos planteado. No queremos, pues, que se vea al oficial como el villano, simplemente, preferimos verlo como un trabajador que estaba siguiendo órdenes -o eso espero- pero, mientras paran un carro que tiene 5 personas con 4 estudiantes en él -cosa que en los tiempos de antes no se veía- , las mafias hacen de las suyas sin ser ajusticiadas.

Por estas razones, podemos afirmar que estamos viviendo en el país al revés, donde ser estudiante es un delito, donde la vida vale menos que un teléfono celular y donde, incluso los derechos constitucionales como protestar pacíficamente son delitos. Además, vivimos en un país donde quien debería dar el mejor ejemplo -el presidente de la república- se dedica a amenazar constantemente llamando a una paz que él no quiere, porque si la quisiera no amenazaría, vivimos en un país donde salir a robar no es penado por la ley y salir a estudiar para tener un buen futuro sí, o al menos eso nos dice la experiencia de hoy. Lamentablemente, estamos sobreviviendo en un país en vez de vivir en él, un país en donde se respeta al que tiene una pistola o poder y no al que tiene la razón, un país donde el término "autonomia universitaria" es un mito que alguna vez en nuestra historia fue real. En fin, vivimos en un país al revés, donde seremos nosotros -la llamada generación de relevo- quienes lo enderezaremos, es por esto que muchos protestamos, porque no queremos seguir viviendo en el país al revés, porque queremos que nuestra voz, que vale igual que la de todos los venezolanos, sea escuchada, por casos como el de hoy, de claros abusos, es que salimos a protestar siempre y cuando nos convoquen y, simplemente, porque queremos vivir en un país al derecho donde estudiar no sea un delito y donde los verdaderos crímenes sean penados y sean ajusticiados sus actores.

Nuestra lucha es contra un gobierno que nos puso el país al revés, no contra la otra mitad de un pueblo que en el fondo, también quiere vivir en un país derecho.

jueves, 10 de abril de 2014

Diálogo Inservible

Después de tantas llamadas de diálogo realizadas por el presidente Nicolás Maduro, finalmente se dio, ahí estaban los representantes de lado y lado, dispuestos a empezar -cada uno de ellos- a reconocer al otro. Después de 50 minutos aproximadamente del típico discurso que suele darnos Nicolás Maduro, comienza el diálogo. Más de 4 horas se extendieron los representantes de lado y lado en dar sus intervenciones, a pesar de la petición de síntesis del presidente -que por otro lado ni él mismo respetó-, de hecho, es la 1:20 a.m. y no ha concluido. Pues bien, aunque nunca me pareció bien un diálogo con la cantidad de gente que hay presa y los muertos sin culpables, de el principio de este proceso de diálogo se puede sacar varias cosas positivas, sin embargo, me asaltan muchas dudas al final de él, las dos principales y más importantes: ¿de qué va a servir este diálogo si no hay acciones? y la segunda -que más que una duda es una particularidad observada- todos los que hablaron en el palacio de Miraflores esta noche tuvieron un discurso, un discurso que fue el mismo que habían mantenido tanto MUD como oficialismo, pero ninguno propuso soluciones reales, esa es la particularidad observada. 

Para darle más base a mi idea, asumiré -aunque no fue así- que todos tuvieron un discurso y una oratoria brillante, pero, ¿para qué? Si nadie, ni oposición ni gobierno, trató de proponer una solución, lo que hoy vimos fue un debate de quejas y argumentos, pero nunca propuestas ni mucho menos soluciones. Tanto a oposición como a gobierno les faltó hacerlas, no las hubo nunca y es por esto, que si antes había gente decepcionada con este diálogo, estoy seguro que hoy somos más. 

La intención de diálogo no estuvo mal, pero ese diálogo fue excluyente, dónde están los representantes del movimiento estudiantil, ellos debieron ser convocados para estar ahí, pero no, los políticos tenían que ir a defender sus intereses particulares, la intención de este escrito no es, pues, decir que el diálogo no es el camino, de hecho, no sé con certeza si lo es o no, la intención es recordar que sin acciones no se va a cambiar el país, es decir, el hecho de que los culpables de que el país esté divido en dos mitades se sienten a hablar por hablar -unos para quejarse, otros para defenderse- sin proponer soluciones, no nos dará el país que queremos.

El diálogo es buen camino, pero las acciones para solucionar problemas son mejores.




domingo, 6 de abril de 2014

Incertidumbre y Guarimbas

Hemos llegado a un momento trágico: la incertidumbre, esa señorita que es a la vez amiga y enemiga, no podemos dejar de dudar sobre qué pasará con nuestro futuro. En Venezuela ya no sabemos qué pasará mañana e incluso, si habrá mañana o no. Es impresionante, sin duda, la manera en como ahora nos matamos pueblo contra pueblo, esta lucha empezó como un movimiento de inclusión y de unión de todo el pueblo venezolano, pues ahora es todo lo contrario, los guardias y policías son cada vez más despiadados, eso sí, no dejan de darle la razón al pueblo que reclama su derecho en las calles, pero admiten los excesos de unos pocos. El movimiento guarimbero es algo que pudo haber funcionado los primeros días, aunque muchos nunca hemos estado de acuerdo con él. Sin embargo, ahora la guarimba es inútil, aunque a mi parecer siempre lo ha sido, perjudica a nuestra gente y los políticos en su casa grande con su vaso del mejor escocés que puedan mandar a traer del exterior.

Aquellas persona que están en favor de las guarimbas y de la violencia se les respeta completamente su opinión, ya que a pesar de que en el país no exista libertad de expresión, en mi mente maltrecha sí la hay, y se respeta, pero no me parece, pues, que sea ese el camino indicado, la violencia sólo genera caos y desolación, no podemos quitar la anarquía en la que vivimos con más anarquía y eso es lo que quieren algunos. Es imposible afectar o tratar de acabar con un régimen cerrando calles, entendamos de una vez todos que trancar calles nos perjudica sólo a nosotros, no estoy diciendo con esto que no quiera acabar con la crisis o que no apoye la protesta, la apoyo completamente, he sido participe de ella, pero lo que no apoyo es la violencia, la tranca de calles sólo por trancarlas y mucho menos apoyo, la represión desmedida de los funcionarios del Estado.

¿Cómo vamos a hacer a los que no piensan igual que nosotros que lo hagan si les trancamos la calle y no los dejamos ir al trabajo o dondequiera que vayan?, es imposible que se unan a nuestra causa, a pesar de que vivan todos nuestros problemas de la misma manera, si les impedimos ganarse el sustento, tampoco creo que se nos unan si seguimos demostrando que no estamos unidos ni siquiera nosotros mismos, porque de eso no hay duda, en la oposición de la República Bolivariana de Venezuela no existe en totalidad la unión que se predica, cada uno va en ambiciones propias, es por eso que las zonas populares no se unen, porque en vez de motivarlas a unirse tratando de hacerles ver que no estamos bien como país, las perjudicamos y las afectamos con esas estrategias de protestas innecesarias e ineficaces.


No creemos que vaya a haber un cambio sino logramos la unión que queremos, pues, más vale la voluntad de todo un pueblo arrecho que unos poderes del Estado. Sin embargo, al dejar esa doble moral que nos caracteriza a todos por igual, al dejar de cerrar calles sólo por placer, al unirnos todos los que queremos un cambio, sólo así quizá podremos hacer que se nos unan todos los demás y así lograr el progreso que queremos, pero combatiendo violencia con violencia, perjudicando a nuestra gente y peleando entre nosotros mismos, no lograremos nada nunca y seguiremos en esta crisis, que poco a poco, va consumiendo nuestras vidas, obligándonos a sobrevivir y no a vivir.