Después de tantas llamadas de diálogo realizadas por el presidente Nicolás Maduro, finalmente se dio, ahí estaban los representantes de lado y lado, dispuestos a empezar -cada uno de ellos- a reconocer al otro. Después de 50 minutos aproximadamente del típico discurso que suele darnos Nicolás Maduro, comienza el diálogo. Más de 4 horas se extendieron los representantes de lado y lado en dar sus intervenciones, a pesar de la petición de síntesis del presidente -que por otro lado ni él mismo respetó-, de hecho, es la 1:20 a.m. y no ha concluido. Pues bien, aunque nunca me pareció bien un diálogo con la cantidad de gente que hay presa y los muertos sin culpables, de el principio de este proceso de diálogo se puede sacar varias cosas positivas, sin embargo, me asaltan muchas dudas al final de él, las dos principales y más importantes: ¿de qué va a servir este diálogo si no hay acciones? y la segunda -que más que una duda es una particularidad observada- todos los que hablaron en el palacio de Miraflores esta noche tuvieron un discurso, un discurso que fue el mismo que habían mantenido tanto MUD como oficialismo, pero ninguno propuso soluciones reales, esa es la particularidad observada.
Para darle más base a mi idea, asumiré -aunque no fue así- que todos tuvieron un discurso y una oratoria brillante, pero, ¿para qué? Si nadie, ni oposición ni gobierno, trató de proponer una solución, lo que hoy vimos fue un debate de quejas y argumentos, pero nunca propuestas ni mucho menos soluciones. Tanto a oposición como a gobierno les faltó hacerlas, no las hubo nunca y es por esto, que si antes había gente decepcionada con este diálogo, estoy seguro que hoy somos más.
La intención de diálogo no estuvo mal, pero ese diálogo fue excluyente, dónde están los representantes del movimiento estudiantil, ellos debieron ser convocados para estar ahí, pero no, los políticos tenían que ir a defender sus intereses particulares, la intención de este escrito no es, pues, decir que el diálogo no es el camino, de hecho, no sé con certeza si lo es o no, la intención es recordar que sin acciones no se va a cambiar el país, es decir, el hecho de que los culpables de que el país esté divido en dos mitades se sienten a hablar por hablar -unos para quejarse, otros para defenderse- sin proponer soluciones, no nos dará el país que queremos.
El diálogo es buen camino, pero las acciones para solucionar problemas son mejores.
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