Hemos llegado a un momento
trágico: la incertidumbre, esa señorita que es a la vez amiga y enemiga, no
podemos dejar de dudar sobre qué pasará con nuestro futuro. En Venezuela ya no
sabemos qué pasará mañana e incluso, si habrá mañana o no. Es impresionante,
sin duda, la manera en como ahora nos matamos pueblo contra pueblo, esta lucha
empezó como un movimiento de inclusión y de unión de todo el pueblo venezolano,
pues ahora es todo lo contrario, los guardias y policías son cada vez más
despiadados, eso sí, no dejan de darle la razón al pueblo que reclama su
derecho en las calles, pero admiten los excesos de unos pocos. El movimiento
guarimbero es algo que pudo haber funcionado los primeros días, aunque muchos
nunca hemos estado de acuerdo con él. Sin embargo, ahora la guarimba es inútil, aunque a mi parecer siempre lo ha sido, perjudica a nuestra gente y los políticos en
su casa grande con su vaso del mejor escocés que puedan mandar a traer del
exterior.
Aquellas persona que están
en favor de las guarimbas y de la violencia se les respeta completamente su
opinión, ya que a pesar de que en el país no exista libertad de expresión, en
mi mente maltrecha sí la hay, y se respeta, pero no me parece, pues, que sea
ese el camino indicado, la violencia sólo genera caos y desolación, no podemos
quitar la anarquía en la que vivimos con más anarquía y eso es lo que quieren
algunos. Es imposible afectar o tratar de acabar con un régimen cerrando
calles, entendamos de una vez todos que trancar calles nos perjudica sólo a
nosotros, no estoy diciendo con esto que no quiera acabar con la crisis o que
no apoye la protesta, la apoyo completamente, he sido participe de ella, pero
lo que no apoyo es la violencia, la tranca de calles sólo por trancarlas y mucho menos apoyo, la represión desmedida de los funcionarios del Estado.
¿Cómo vamos a hacer a los que
no piensan igual que nosotros que lo hagan si les trancamos la calle y no los
dejamos ir al trabajo o dondequiera que vayan?, es imposible que se unan a
nuestra causa, a pesar de que vivan todos nuestros problemas de la misma manera,
si les impedimos ganarse el sustento, tampoco creo que se nos unan si seguimos demostrando
que no estamos unidos ni siquiera nosotros mismos, porque de eso no hay duda,
en la oposición de la República Bolivariana de Venezuela no existe en totalidad la unión que se
predica, cada uno va en ambiciones propias, es por eso que las zonas populares
no se unen, porque en vez de motivarlas a unirse tratando de hacerles ver que
no estamos bien como país, las perjudicamos y las afectamos con esas
estrategias de protestas innecesarias e ineficaces.
No creemos que vaya a haber
un cambio sino logramos la unión que queremos, pues, más vale la voluntad de
todo un pueblo arrecho que unos poderes del Estado. Sin embargo, al dejar esa
doble moral que nos caracteriza a todos por igual, al dejar de cerrar calles
sólo por placer, al unirnos todos los que queremos un cambio, sólo así quizá
podremos hacer que se nos unan todos los demás y así lograr el progreso que
queremos, pero combatiendo violencia con violencia, perjudicando a nuestra
gente y peleando entre nosotros mismos, no lograremos nada nunca y seguiremos
en esta crisis, que poco a poco, va consumiendo nuestras vidas, obligándonos a
sobrevivir y no a vivir.
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