En la madrugada del día de hoy jueves 08 de mayo de 2014, cuando el sol ni siquiera pensaba en asomarse, cayó de sorpresa una comitiva de la GNB en los campamentos establecidos por los estudiantes del interior del país en Caracas, los detenidos del allanamiento batieron récord, no había tantos desde el famoso 4F, pues sí, para los 243 estudiantes detenidos el sol no salió de nuevo y no sabemos cuándo saldrá. Por otra parte, el Ministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, se encargó de crear una cortina mediática diciendo que los campamentos fueron "desmantelados", cuando mostró lo que se "encontró" en el allanamiento, había tubos PVC, bolívares e incluso dólares, sí, por increíble que parezca había dólares, en unos campamentos donde sólo se respiraba el deseo de ser escuchados, donde se respiraba el "quiero un cambio positivo en mi país" y donde las ganas de luchar pacíficamente eran más que las de salir a tirar una piedra, me es imposible creer que pueda haber el fenómeno del narcotráfico y mucho menos el tráfico de armas.
Lo curioso de las primeras declaraciones del Ministro, es que él mismo afirmó que los campamentos mantenían a los grupos violentos de las zonas donde estaban ubicados, y más de una vez llegaron los gases a ellos, entonces, si los mantenían ¿cómo es que desde hace varios días no se habían registrado más hechos violentos en las zonas donde estaban? Si de verdad mantenían a los grupos de jóvenes quienes se ven devolviendo bombas lacrimógenas y lanzando molotov en los diversos videos ¿por qué los grupos violentos no habían aparecido de nuevo y los campamentos seguían ahí? Es absurdo pensar como el Ministro Rodríguez Torres, porque unas personas que están viviendo en unas carpas, que a duras penas y con ayuda de los vecinos se mantenían ellos, cómo es posible que puedan mantener a "los grupos violentos de ultraderecha".
No cabe duda que estamos viviendo una situación difícil, eso no es nada nuevo. Sin embargo, es sorprendente que hoy, mientras en Altamira había detenidos y gas, los centros comerciales de otras zonas estaban llenos de gente almorzando en familia o con amigos, ¿será que a ellos no les afecta que le estén quitando cada vez más el futuro al país donde vivirán sus hijos? Muchas veces he pensado que no podemos perder la esperanza, ni la fe, pero en una América Latina donde los diferentes líderes se hacen los ciegos y los sordos por unos barriles de petróleo, es difícil mantener a estas señoras tan puras vivas y en nuestros corazones y mentes. No obstante, no es un favor el pedir mantenerlas vivas, es un deber de todos y cada uno de los venezolanos mantener vivas la esperanza y la fe, pues, si no existen en nosotros -y lo diré a lo criollo- nos vamos al CARAJO y estoy seguro que ni los chavistas ni los opositores quieren eso para su país. Como lo dije en mi anterior entrada, estamos viviendo en un país al revés donde los estudiantes -que representamos el futuro- somos perseguidos y donde los criminales están en las calles haciendo de las suyas y los únicos que podemos enderezarlo somos nosotros mismos.
Daniel González. Estudiante de Comunicación Social Universidad Monteávila.
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